UTILIDADES DE LA FILOSOFÍA
La filosofía
tiene dos utilidades fundamentales: nos procura la libertad y nos permite
desarrollar el sentido crítico. A través de su sentido crítico, el hombre
amplía su visión en el horizonte de posibilidades. Sólo quien logra
distanciarse un poco de su mundo por medio de una reflexión profunda es capaz
de juzgarlo. Vamos a adentrarnos un poco más.
La filosofía
aspira a la verdad, utilizando la razón. Tiene más que ver con las preguntas
que con las respuestas. La filosofía no puede explicar el porqué de la vida, el
que sea así y de este modo. El conocimiento de la realidad es único y la
filosofía, nos lo enseña. Gracias a la filosofía, somos seres más libres, más
sensibles. Queremos saber más de lo que hoy día se representa. Muchas de las
preguntas que se hace el ser humano son: ¿Hay una verdad, o cada uno tiene la
suya propia?, hay quién dice que la filosofía no sirve para encontrar la verdad
entonces, ¿para qué?, ¿cómo puede ser el hombre feliz en el mundo? y muchas
más, las cuales tienen su propia disciplina filosófica. Puede parecer que hoy,
cuando la ciencia ocupa la primacía en el conocimiento, la filosofía es algo
superado; pero la filosofía toca lo esencial del ser humano y está
constantemente actualizándose; la filosofía desarrolla el pensamiento crítico,
reflexivo, analítico, con una visión ética y orientación moral que proporciona
recursos para vivir mejor a título individual; pero también sirve para
reunificar el conocimiento, porque el saber está cada vez más parcelado y especializado
y la filosofía, por su carácter multidisciplinar, es como la madre de todas las
ciencias, es la que aporta conceptos para fomentar el diálogo y los vínculos
entre el arte, la religión, la biología, la tecnología… A menudo se acostumbra
a pensar que hablar de filosofía es hablar del ser, del alma, del sentido de la
vida, del bien y del mal, de la moral...; en definitiva, de conceptos muy
abstractos. Los artículos de André Comte-Sponville recogidos en El placer de
vivir (Paidós) versan en su mayoría sobre la vida cotidiana actual, pero en
ellos no faltan referencias a Platón, Spinoza, Santo Tomás, Epicuro, Montaigne,
Kant, Séneca... ¿Qué tienen que ver pensadores que vivieron hace cientos,
cuando no miles, de años con los problemas o la visión del mundo de hoy? “De
los filósofos clásicos podemos aprender, por ejemplo, que la vida es difícil;
nos permiten entender que las dificultades que hoy afrontamos no son
consecuencia de la crisis de la que tanto se habla; que desde que existe la
humanidad la vida ha sido difícil y que la felicidad no es tener una vida
fácil, sino que amar la vida es amar también sus dificultades”, responde
Comte-Sponville. Y recuerda que Spinoza (1632-1677) dijo que no se desea algo
porque se juzgue bueno, sino que se juzga bueno porque se desea “y nosotros no
amamos la vida porque sea buena o fácil, la amamos porque la deseamos y
juzgamos que es buena para nosotros”. Hay muchas utilidades de pensamiento
filosófico que podemos establecer, el desenmascaramiento de las relaciones de
poder o intereses que se esconden en la vida cotidiana, las críticas sociales y
cambios sociales, crítica de ideologías, el cuestionamiento crítico de
cualquier estereotipo o prejuicio, la libertad del ser humano, la búsqueda de a
propia felicidad… Y múltiples utilidades más.
En
conclusión, sin filosofía el individuo se encuentra a merced de los fanatismos
religiosos, los totalitarismos, los discursos xenofóbicos… Pero sobre todo el
individuo pierde su derecho a la plena realización de su libertad a través del
ejercicio y desarrollo de su pensamiento crítico autónomo. Sin filosofía el ser
humano se encuentra idiotizado y es fácilmente manipulable.
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