ANÁLISIS FILOSÓFICO DEL SHOW THE TRUMAN

 La película refleja un mundo en el cual vive Truman un mundo idealizado. Ya que es el único hombre real de Seahaven, el pueblo ficticio. Pero además del falso mundo de Truman, la trama tiene lugar de alguna manera también fuera del programa de televisión, es decir, en el mundo real. De esta manera si dejaban entrar a una persona en su mundo para observar podría decirle la verdad sobre la realidad exterior. Una vez más, la verdad es relativa, cada uno tiene una concepción del significado de verdad. 

La vida de Truman es filmada a través de miles de cámaras ocultas —las 24 horas del día— y es transmitida en vivo a todo el mundo, permitiendo al productor ejecutivo Christof (Ed Harris) captar la emoción real de Truman y el comportamiento humano cuando se pone en determinadas situaciones. La ciudad natal de Truman, Seahaven, es un decorado construido bajo una cúpula tan grande que incluye un sol, firmamento y mar artificiales siendo por su tamaño visible desde el espacio; este set está poblado por actores de la serie y del equipo, lo que permite a Christof controlar cada aspecto de la vida de Truman, incluso el clima o la duración de los días.

Para evitar que Truman descubra su falsa realidad, Christof ha utilizado todos los medios para anular su sentido de exploración y deseo de salir de Seahaven (incluyendo fingir la muerte de su padre en un viaje de pesca para infundir en él miedo al agua). Sin embargo, pese al control de Christof, Truman ha sabido comportarse de maneras inesperadas; especialmente enamorándose en su adolescencia de la extra Sylvia (Natascha McElhone), en vez de Meryl (Laura Linney) la actriz destinada a ser su novia. Aunque Sylvia es retirada de la serie rápidamente, explicándole a Truman que su familia debía mudarse a Fiji, él todavía la recuerda. Además, Sylvia ha iniciado el «Free Truman», una campaña que lucha para que Truman sea liberado de la serie. Tras esto Truman, como había sido planificado por Christof, inicia una relación con Meryl y finalmente acabó siendo su esposa; a pesar de lo cual él jamás ha olvidado a Sylvia, teniendo como costumbre comprar revistas femeninas para recortar de las fotografías los rasgos que le recuerdan a la muchacha. Más allá de los referentes televisivos a los que pueda aludir la cinta, El show de Truman admite una lectura en clave moral y ética, ya que nos sitúa frente a un individuo que trata, en primer lugar, de conocerse a sí mismo, de descubrir cuál es el lugar que ocupa en el mundo. En segundo lugar, plantea una cuestión escalofriante: ¿somos en realidad tan distintos a Truman?; ¿no están nuestras vidas tan programadas como la suya?; ¿no estamos cada vez más controlados, más vigilados? Estos acontecimientos hacen que Truman comience a cuestionar su vida, dándose cuenta que gran parte de la ciudad parece girar en torno a él. Truman trata de escapar de Seahaven; pero se lo impiden una serie de convenientes acontecimientos como la falta de vuelos, averías del autobús, embotellamientos de tráfico y una aparente fuga en una central nuclear. Meryl no puede aguantar el estrés y renuncia al programa, y Christof trae de vuelta al padre de Truman; esperando que su presencia hará que Truman deje de intentar escapar por lo que la versión para Truman es que sobrevivió al accidente y estando amnésico vagó por décadas hasta recordar quién era y tras recuperar la memoria regresó a Seaheaven.

Aunque por un tiempo la vida de Truman parece haber vuelto a la normalidad tras reencontrarse con su padre y conociendo a una nueva colega de trabajo que Christof ha introducido para que sea su nueva novia. Sin embargo, solo resulta ser un alivio temporal, Truman pronto se aísla y empieza a quedarse solo en su sótano. Una noche, Truman consigue escapar del sótano sin ser detectado a través de un túnel secreto, lo que obliga a Christof a suspender la emisión del show por primera vez en la historia. Esto provoca un aumento de la audiencia, con muchos espectadores (incluyendo a Sylvia), que desean que Truman logre fugarse.¿Por qué tarda un tiempo en darse esta anomalía en cualquier sistema? ¿Por qué no es inmediato el rechazo a un sistema opresor y manipulador? La explicación está en la mejor frase de la película El Show de Truman. Christof, el creador y director del show, al ser preguntado porqué Truman nunca se ha planteado la naturaleza del mundo en el que vive, responde: «Aceptamos la realidad tal y como nos la presentan». Una sencilla frase que recoge una gran carga filosófica y sociológica.

En El Show de Truman se nos presentan de forma muy clara los dos mundos de los que hablaba Platón. Existe un falso mundo real, la ciudad de Seahaven (donde vive Truman), y el verdadero mundo real, donde vive la población que ve el show. La película no tarda mucho en desvelar el punto central de la trama: Truman no sabe que vive en un set de televisión, que las casas, las calles, los coches y los árboles son falsos (no es el mundo real), y que las personas que le rodean son actores. El estado de manipulación en el que vive Truman es bastante evidente, puesto que vive preso en un escenario, aunque también es interesante considerar a los espectadores que viven en el mundo real como individuos esclavizados y en cierta manera manipulados. 

Por orden de Christof, cada actor y miembro del reparto inicia una búsqueda en toda la ciudad; al no tener resultados por falta de luz, decide adelantar el día activando el sol artificial de la ciudad. Meditando un poco, deciden buscar en el mar y descubren que Truman trata de huir en barco y restauran la emisión; pero Christof decide provocar una gran tormenta para tratar de volcar la embarcación y explotar la fobia de Truman, sin embargo este se inspira en un retrato de Sylvia que ha hecho con sus recortes de revistas y se ata al barco para evitar ceder ante el miedo. La determinación de Truman lleva a Christof a poner fin a la tormenta, paralelamente el público en su totalidad se pone de parte de Truman y reprueba los actos con que Christof intenta obligarlo a quedarse. Mientras Truman se recupera, el barco llega al borde de la cúpula, chocando la proa con el cielo pintado en la pared. Truman, aterrorizado, por un momento cree que no existe una salida; pero descubre la existencia de un tramo de escaleras cercano, el cual conduce a una puerta en la que existe un rótulo «Salida».

Al ver que escapará de su mundo, Christof le habla directamente a través de un sistema de sonido de gran alcance, tratando de convencerlo de quedarse, demostrando en su actitud que se siente parte padre de Truman y parte Dios. Argumenta que no hay más verdad en el mundo real que la que existe en su propio mundo artificial y que debe quedarse allí ya que está libre de los peligros del mundo, y su deber es alegrar a la gente que lo sintoniza; impaciente por el silencio de Truman, Christof se exalta y le exige que hable ya que está en vivo para todo el mundo. Truman, después de pensarlo un momento, dice su famosa frase: «Y por si no nos vemos, ¡buenos días, buenas tardes y buenas noches!» y haciendo una reverencia frente a la cámara atraviesa la puerta hacia el mundo real. Los telespectadores celebran la fuga de Truman, mientras Sylvia rápidamente sale de su apartamento para reunirse con él. El equipo ejecutivo ordena el corte de la emisión. Como el espectáculo ha terminado, se muestra a la audiencia del show buscando otro programa que ver.

Cuando todo se deshace, cuando Truman logra terminar con aquel show que ha durado más de 30 años, los espectadores alaban la decisión de Truman de abandonar la ciudad pero inmediatamente después se olvidan de todo y cambian de canal en busca de otro programa que les entretenga. «¿Qué más ponen?» pregunta uno los espectadores. Las cosas sólo duran mientras existen en televisión.

La película es una alegoría de una sociedad que depende de la realidad mediática, de la ambición de los medios que realizan cualquier cosa por obtener beneficio económico, de la incapacidad para buscar otros caminos diferentes al del espectáculo.

OPINIÓN PERSONAL: 

Me parece una gran película, refleja que hay dos tipos de ver la vida, y que no todo es como nosotros creemos. Que de buenos podemos a llegar a ser tontos y que cualquiera te puede mentir pareciendo decir la verdad. Aunque de los rrores se aprende y nada vuelve a ser lo mismo dos veces.

Como decía Truman por si no nos vemos luego; Buenos días, Buenas tardes y Buenas noches.

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